El Centro Pequeños Pasos recibe solicitudes de atención para niños y jóvenes con discapacidad a partir de una primera entrevista con la familia, en la que se solicita una derivación médica con diagnóstico orientativo.
Posteriormente, se realiza el proceso de admisión, evaluando cada situación de manera integral, y se define la inclusión en el área o las áreas terapéuticas que correspondan según las necesidades de cada niño o joven.
Los tratamientos específicos se desarrollan en sesiones individuales de 45 minutos, con una frecuencia acorde a cada caso. La organización de los turnos procura contemplar tanto las necesidades del niño y su familia como la disponibilidad del equipo terapéutico.
En aquellos casos en los que se considera beneficioso, se propone complementar el tratamiento individual con la participación en sesiones grupales, favoreciendo el intercambio, la socialización y el fortalecimiento de habilidades.
De manera mensual —o con mayor frecuencia si la situación lo requiere— se realizan reuniones del equipo interdisciplinario, destinadas a la interconsulta, el seguimiento y la planificación conjunta de las intervenciones de los niños y jóvenes atendidos.
Cuando el Centro no dispone de los recursos humanos o técnicos necesarios para abordar una situación específica, y siempre priorizando el bienestar del paciente, se sugiere la derivación a instituciones de mayor complejidad.
Desde el área social, se asesora y acompaña a las familias en relación con los derechos de sus hijos y los beneficios legales correspondientes, tales como el Certificado Único de Discapacidad, pensiones, cobertura de obras sociales, entre otros. Asimismo, se realiza un seguimiento de las situaciones familiares de mayor vulnerabilidad o riesgo social.
El Centro desarrolla talleres para padres, orientados a promover la concientización sobre las distintas condiciones y limitaciones, favorecer el diálogo, el intercambio de experiencias y la construcción de redes de apoyo entre las familias.
Asimismo, los profesionales del Centro, acompañados por la trabajadora social, realizan visitas domiciliarias a las familias con el objetivo de conocer en profundidad el contexto en el que viven los niños y jóvenes. Estas instancias permiten no solo observar las condiciones habitacionales, sino también identificar necesidades específicas de equipamiento y posibles adaptaciones del entorno —como adecuaciones para el descanso, la movilidad o el uso del baño— que contribuyan a mejorar la calidad de vida y favorecer el desarrollo y la autonomía. Las visitas domiciliarias posibilitan así una comprensión integral de la situación familiar, fundamental para orientar las intervenciones terapéuticas de manera más pertinente y personalizada.
Además, se brinda asesoramiento y acompañamiento en los procesos de inclusión educativa, articulando con las instituciones escolares.
Con el objetivo de garantizar la continuidad de los tratamientos en el ámbito familiar, se implementó un Banco de Equipamiento Terapéutico Domiciliario, destinado al préstamo de materiales específicos según las necesidades de cada niño.
La médica pediatra realiza controles de salud de manera quincenal teniendo especial cuidado en el calendario de vacunas. Asimismo, de manera mensual, o según la planificación anual, la médica psiquiatra, el médico otorrinolaringólogo, la odontóloga y la nutricionista realizan también controles y seguimiento.
Se llevan a cabo campañas de vacunación con la ayuda del Hospital de Santa Lucía, que está ubicado en frente de nuestra institución.
Es importante destacar que el Centro Pequeños Pasos cuenta con convenios con diferentes universidades para que alumnos que se encuentren habilitados, puedan realizar prácticas fonoaudiológicas de acuerdo a cada plan de estudios. Asimismo, se reciben estudiantes de carreras afines (previo acuerdo) para hacer observaciones de las practicas terapéuticas.
La Fundación convoca a profesionales especialistas de distintas disciplinas —kinesiología, fonoaudiología, psiquiatría, psicopedagogía, terapia ocupacional, fortalecimiento grupal, seguridad e higiene institucional, entre otras— para la capacitación permanente del equipo terapéutico, promoviendo la actualización profesional, el trabajo en equipo y la calidad de la atención brindada.